Kofi Annan, ex secretario general de las Naciones Unidas, y el premier israelí, Benjamín Netanyahu son solo dos de las personalidades que estudiaron y se graduaron en el MIT (institución conocida por esta sigla, cuyo nombre oficial es Massachusetts Institute of Technology), considerada como la quinta mejor universidad del mundo por el Ranking Mundial de Universidades elaborado por QS, empresa especializada en educación. El Master en Administración de Empresas (MBA, por su sigla en inglés) de la universidad apunta a graduados de alto nivel entre los que también se encuentran estudiantes sudamericanos. En la última graduación, realizada en este 2011, Uruguay también estuvo presente. Su respresentante fue Yosi Bekker, de 28 años de edad, quien además presidió la asociación estudiantil judía de la Escuela de Negocios (MIT Sloan) de la casa de estudios. A continuación, el resumen de la entrevista que Bekker mantuvo con el portal web del CCIU: – Varias personalidades de influencia mundial estudiaron en el MIT. ¿Qué siente al ser un graduado de esta institución? – Formar parte del alumni (graduados) del MIT, institución que atrae
tanto talento a nivel mundial, es un honor y una responsabilidad.
Realmente espero, a lo largo de mi vida profesional y personal, contribuir a la sociedad de una forma tan significativa como las personalidades que pasaron por MIT. Como judíos tenemos la responsabilidad de “Tikun Olam” (reparar el mundo); espero que haber pasado por esta prestigiosa institución me ayude también en este sentido. – ¿Cómo reaccionaron sus compañeros de clase al saber que era uruguayo? – Dada la diversidad cultural a nadie le sorprendía demasiado que sea de
Uruguay. Sin embargo, preguntaban cómo era vivir en Uruguay, querían
saber de nuestra cultura, nuestro sistema de gobierno, entre otros asuntos. Al salir
Mujica electo (como presidente de la República) un amigo me felicitó por “El Pepe”. Me contó que al tratar de averiguar online sobre Uruguay descubrió que teníamos un
nuevo presidente.
– Pero, ¿tenían conocimiento de la existencia de un país llamado Uruguay?
– La gran mayoría sí. En parte se debe al fútbol. Por otro lado, los estudiantes del MIT son más cultos que el ciudadano promedio norteamericano. Muchos de mis compañeros de clase sabían hasta la ubicación geográfica aproximada de nuestro país. De todas maneras, la
gran mayoría no sabía prácticamente nada de Uruguay. Para la mayoría de mis compañeros de clase yo era el primer uruguayo con quién se relacionaban. – Respecto a la vida judía estadounidense, ¿qué fue lo que más le llamó la
atención?
– En general, los jóvenes judíos estadounidenses son menos religiosos,
menos tradicionalistas y están bastante más integrados-asimilados a
la sociedad. En MIT Sloan fui copresidente de la Asociación
Judía de Estudiantes (Sloan Jewish Student Association). Junto a mi
copresidente y al resto de la asociación tratamos por varios medios de
integrar a nuestro grupo a los judíos norteamericanos. Sin embargo, no
encontramos demasiado interés. Muchos de ellos participaban únicamente
de las festividades principales. No vimos mucha voluntad para
intervenir activamente en eventos sociales. Aún menor fue el interés
en participar de actividades religiosas, como una clase con un rabino. – Dentro del campus universitario, ¿tuvo la oportunidad de ver
manifestaciones vinculadas al conflicto de Medio Oriente? – No. Sin embargo participé (como oyente) de varias charlas donde se
hablaba del conflicto. MIT es una institución muy cercana a Israel. Asimismo,
muchos de sus estudiantes y profesores son judíos. – ¿Cómo es su vínculo con lo judío? – En mi familia siempre tuve una educación judía bastante sólida. De pequeño mis
padres me enviaron a la escuela Yavne lo que ayudó mucho a
mi formación religiosa y a incorporar valores judíos. Fue un excelente
complemento a la educación que recibí en mi casa. También el liceo
Integral colaboró a dicha formación.
Hoy en día me definiría como un típico judío tradicionalista de una
comunidad latinoamericana. Ahora que estoy viviendo en San Pablo me
vinculo muy poco con la comunidad. Voy a la sinagoga algunos viernes a
la noche y me relaciono con algunos amigos de la colectividad judía de
aquí. Diferente era en Boston (Massachusetts), donde activaba en la comunidad. – ¿Qué es lo que más destacaría sobre la diversidad cultural de los estudiantes del MIT? – Caminando por el campus del MIT uno ve alumnos de todas las razas, escucha estudiantes hablar diferentes idiomas, realmente percibe las diferencias culturales hasta a veces también por sus vestimentas. En particular, en el MBA del MIT Sloan el aproximadamente 45% de los alumnos somos extranjeros. Ese 45% está compuesto por estudiantes de más de 100 países. Esto fue una experiencia cultural sin igual. Me hice buenos amigos de Grecia, Vietnam y también de América Latina (Perú, Argentina y Brasil). – ¿Cuándo tomó la decisión de postularse para cursar el MBA en el MIT? – Hacía mucho tiempo que quería estudiar una maestría en Negocios, desde
antes de comenzar mis estudios en la Licenciatura en Economía de la
Universidad de Montevideo (UM) en el año 2001. Sin embargo, durante el
cuarto año de la carrera se abrió la oportunidad de comenzar
el Máster en Finanzas de la UM, con un programa de estudios excelente y
profesores nacionales y extranjeros de muy buen nivel. Decidí
aprovechar esa excelente oportunidad y después de cinco años de
estudios salí de la UM con la Licenciatura en Economía y un Máster en
Finanzas. En ese entonces no me imaginaba volver a estudiar otra
maestría.
La posibilidad de hacer un MBA en una escuela de prestigio internacional, como el MIT, surgió a fines de 2008 luego de dos años de trabajo en la oficina de San Pablo de la firma de consultoría McKinsey & Company. Ellos me ofrecieron patrocinarme para estudiar un MBA. Fue un reconocimiento al buen trabajo de dos años como analista. Si bien ya hacía un tiempo que estaba pensando en postularme para hacer un MBA, en ese momento tomé la decisión.
– ¿Qué fue lo que más le sorprendió del MIT en cuánto a su estructura? ¿Y a su
forma de enseñar?
– Lo que más me sorprendió del MIT fue el acceso que se tiene a los profesores de altísimo nivel. Tuve clase con un premio Nóbel y con otros profesores reconocidos a nivel mundial. Pero fuera del aula de clase, los profesores nos recibían en sus oficinas. Es posible hablar con ellos de la misma forma que se conversa con un compañero de clase, obteniendo su
opinión y sabios consejos.
En relación a la forma de enseñar diría que es muy similar a la que tuve en el Máster en Finanzas en la UM. Parte de las clases eran basadas en casos y la otra parte eran estilo conferencia. Dependía mucho del profesor y del contenido a ser discutido. – ¿Cómo fue el proceso de la postulación y selección? – Decidí postularme al MIT y a otras cuatro universidades en Estados Unidos de las cuales tres me aceptaron: MIT, Columbia y Wharton. Sin embargo, terminé optando por el MIT aunque las tres opciones que tenía eran excelentes. En el caso de MIT un factor de
gran peso, además del prestigio y la excelencia a nivel académico, fue el contacto previo con dos ex alumnos (graduados) también uruguayos: Pablo Sitjar y Mauricio Levitín. Pablo fue profesor mío en la Universidad de Montevideo y Mauricio fue mi primer jefe en McKinsey. El proceso de postulación fue desgastante y largo. El primer paso fue
rendir un examen, el GMAT, el cual preparé en un poco más de dos meses con la ayuda semanal de dos profesores. En ese momento estaba viviendo en Buenos Aires, lo que fue una suerte ya que hay más oferta de profesores de GMAT que en Uruguay. De todas maneras, el esfuerzo principal no era asistir a clases sino dedicar por más de un mes dos o tres horas diarias (a la noche después de trabajar) y unas 10 a 15 horas durante los fines de semana.
El segundo paso fue seleccionar a qué universidades me quería postular. Para esto conversé con colegas, amigos, amigos de colegas y mentores profesionales. También leí en los sitios de las universidades y me asesoré con un consultor especializado en postulaciones a MBA.
Como tercer paso, luego de seleccionar las cinco universidades a las que quería postular, tuve que elaborar para cada una de las universidades una serie de cartas. Debía explicar los motivos por los cuales quería participar del programa de MBA, por qué ellos debían aceptarme, contarles sobre mi experiencia, mis virtudes, mis defectos, mis aspiraciones, mis valores, y una infinidad de detalles.
Por último y no menos importante, tuve que conseguir para cada universidad al menos tres cartas de recomendación, todas ellas de experiencia profesional. El desafío principal fue que debían ser escritas preferiblemente por profesionales con muy buen conocimiento
de mí y de confianza de las universidades. Por lo que, para cada una de las universidades a las que me presenté, traté que al menos una de las tres cartas fuera escrita por un ex alumno con quién yo hubiera trabajado. – ¿Cuáles son las particularidades del MBA del MIT? – Flexible, calidad docente de altísimo nivel, un gran foco en
emprendedorismo y ejecución exitosa de grandes ideas. Es muy flexible ya que a partir del segundo semestre uno elige las materias que quiere cursar; no solo dentro de MIT Sloan, sino también dentro de todo el MIT y varias escuelas de Harvard con quienes hay un acuerdo para tomar cursos. Por ejemplo, tomé un curso en Harvard, en la escuela de negocios, con Michael Chu (nacido en China y criado en Montevideo) quién es un profesor reconocido en el área de negocios enfocados hacia la base de la pirámide social. También participé de otros cursos dictados por otras escuelas del MIT.
La calidad de sus docentes, en particular en Finanzas, es única. Tuve
clase con Robert Merton, premio Nobel de Economía y con Stewart Clye Myers, quién desarrolló los principios utilizados por las Finanzas Corporativas en el mundo entero.
Semanalmente, durante un semestre, un grupo de seis personas nos reuníamos con Myers a discutir por una hora como determinar el valor de una empresa.
Por último mencionaría el enfoque en emprendedorismo y ejecución exitosa de grandes ideas. Mens et Manus (Mente y manos) no es solamente un eslogan, realmente es la esencia del MIT,. Si consideramos todas las empresas que fueron creadas por graduados del MIT, equivaldría a la economía número 11 del mundo (medida según el Producto Bruto Interno) y representa una creación de 3,3 millones de empleos. Indudablemente hay una cultura de creación de nuevos negocios. Varias clases y mentores dan soporte a los alumnos que desean tomar ese rumbo. – ¿Dónde está trabajando actualmente? ¿Cuáles son sus responsabilidades? – Regresé a la firma donde trabajaba antes de ir al MBA en San Pablo. Hacemos consultoría estratégica para grandes empresas a nivel mundial. Mi función es de consultor, el cargo se llama asociado, es un cargo de consultor senior. Somos el equivalente a los médicos pero para empresas. Cuando grandes corporaciones tienen un problema, principalmente en el área estratégica, acuden a nuestra firma (o similares) para que los ayudemos a buscar una solución. No solo un problema, también realizamos “medicina preventiva”, sugiriendo nuevos negocios o formas de operar su negocio para mejorar su eficacia, eficiencia y
rentabilidad en el futuro.